El Acuerdo de Montreal del 16 de septiembre de 1987, citado con frecuencia en el contexto de la protección ambiental, puso la primera piedra para una producción de retorno de refrigeradores en el sentido. En el marco de este tratado, los países que lo han suscrito se comprometen a la reducción drástica del destructor climático CFC.
Casi todas las naciones de la tierra han suscrito entre tanto el Acuerdo de Montreal para el control y la limitación de sustancias que destrozan la capa de ozono y lo han ratificado también en las ampliaciones de Viena, Copenhague y Londres. Al mismo tiempo, Naciones Unidas ha designado a través del Programa Medioambiental de Naciones Unidas una Comisión que se reúne anualmente para debatir sobre las modificaciones sufridas por la capa de ozono y sus efectos sobre la tierra.
