La protección medioambiental no tolera compromisos. Los fluorclorocarbonos (CFC) son el número 1 de los destructores climáticos: destrozan la capa de ozono de nuestro planeta, tan importante para la vida y que nos protege de las radiaciones nocivas UV.
Hasta 1993 se han utilizado inconscientemente como agente refrigerante en los refrigeradores. Sólo en Alemania se estima que existen en torno a 47 millones de refrigeradores que contienen CFC que hace un total de 23,4 mil millones de gramos de CFC. Una cantidad que conserva en su totalidad el potencial de riesgo incluso en los aparatos viejos. Por esta razón, no se deben dejar fluir tranquilamente a la atmósfera en la eliminación de los aparatos, ya que, dependiendo del modelo y tamaño del refrigerador, su contenido es de:
- 70-300 gr CFC R 12 en el circuito refrigerante
- 250 - 800 gr CFC R 11 en el aislamiento
Cada gramo de CFC perdido en la eliminación supone un potencial de riesgo que no podemos permitirnos. El cometido principal en la producción de retorno de refrigeradores es, en esta medida, capturar todo el CFC, recuperarlo y eliminarlo de forma no perjudicial.
Existen numerosas instituciones, tratados, directivas y similares que se han ocupando de esta problemática. SEG presenta a continuación de modo recopilatorio las principales publicaciones e informaciones sobre el tema:
- El Protocolo de Montreal
- La Agenda 21
- La Directiva LAGA
- La Directiva UBA
- La Garantía de Calidad RAL GZ 728
- El ciclo de vida de los refrigeradores
- Destrucción de la capa de ozono y potencial efecto invernadero de los CFC
- Disposición para la prohibición de CFC halogenados
- La legislación UE 2037/2000 sobre materias y sustancias que dañan la capa de ozono
- WEEE planificado
